Psicoterápia Individual

Un principio incómodo para la mayoría de las personas es el de que “Uno es quién es y está bien que sea quién es”.  Todos contamos con una materia prima determinada, que es la nuestra.  Si somos madera, somos madera y no hierro, por mucho que lo deseemos.

A nuestra materia, podemos modelarla y aprovecharla al máximo, dándole la forma que deseemos. Ahora bien, no podemos transformarla en una materia prima diferente de la que nos constituye.

El problema no es la materia que nos fundamenta, el problema es qué queremos hacer con ella.

El trabajo individual en psicoterapia va dirigido a DESCUBRIR cual es nuestra materia prima, DECIDIR que queremos hacer con ella, desde el respeto a nosotros mismos y nuestra historia, y a GESTIONARLA para que el encuentro con nuestra vida y con nuestro yo nos haga sentirnos bien y enfocar nuestro devenir sin arrepentimientos.

En la presentación, ya os he dicho que nuestro malestar se nos manifiesta, en ocasiones, directamente: estamos dudosos sobre cómo enfocar nuestra vida, nuestros días nos producen insatisfacción y tenemos la sensación de que desaprovechamos la vida. En otras ocasiones, explota a través de los síntomas, que son los que nos dan la alerta sobre que algo está mal.

-¿De qué tipo de síntomas estoy hablando?

Estos son algunos de ellos:

  • Ansiedad, con o sin ataques de pánico
  • Miedos y/o fobias diversos (avión, salir de casa, estar en un lugar cerrado, coche, a estar solo, hipocondría…)
  • Dependencias diversas (a personas, a substancias, al sexo o a la pornografía, a las nuevas tecnologías, a la comida, a las compras compulsivas, al trabajo, al cuerpo perfecto…)
  • Trastornos alimentarios (anorexia, bulimia, ingesta compulsiva…)
  • Obsesiones (pensamiento intrusivo, dudas reiteradas sobre todo, dismorfomorfia…)
  • Compulsiones diversas (al orden, a la limpieza, a la acumulación de objetos, a la perfección,…)
  • Depresión (tristeza, apatía, falta de energía, poca motivación vital, falta de un proyecto existencial)
  • Problemas relacionales diversos (no sé ni tengo ganas de relacionarme, conflictos reiterados con los demás, dificultades para mantener una relación estable, dificultades para tener una relación estable…)
  • Comportamientos impulsivos y conductas de riesgo, que comprometen la seguridad y la estabilidad de uno de mismo y de las personas a las que uno quiere o le quieren.
  • Baja autoestima e inseguridad que no facilitan la consecución de los objetivos vitales propuestos o la satisfacción tras la consecución de estos objetivos vitales.