Terapia de parejas

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El mundo de la pareja y del amor es complejo y los problemas que se suelen presentar son tan diversos como las situaciones que se plantean a lo largo del devenir de su ciclo vital. Cuando una pareja llega a consulta puede presentar diferentes posiciones:

  • Nuestra pareja está en la UCI, conectada a un aparato de respiración asistida y no sabemos si desconectarlo o no. Por tanto, esta pareja se encuentra en plena crisis. Los motivos que les han llevado a ella pueden ser actuales o pueden arrastrarse desde un tiempo pasado, pero el estallido o es reciente o ha empeorado por diferentes causas en el ahora (el que callaba ya no calla, ha ocurrido algo en la vida de la pareja/ familia que lo transforma todo…). Estas parejas suelen aparecer quejosas de las continuas disputas, con pérdidas de respeto y alejamiento afectivo y pensando que la separación puede ser una opción a considerar seriamente.
  • Somos Epi y Blas (“Buenas noches, Epi”,”Buenas noches, Blas”)  o el Síndrome de los compañeros de piso. La situación de distancia emocional y sexual no es reciente. Quizás hacen un buen equipo en cuanto al funcionamiento cotidiano pero la realidad es que hay poco tiempo (y poco estimulante cuando se da) de pareja. Ese tiempo ya no se busca. Hay dudas sobre si la relación tiene sentido o no, más allá de la seguridad que comporta a nivel económico y familiar. La separación asusta y se contempla de reojo.
  • Nuestra pareja tiene tos, ¿será algo grave? Este tipo de parejas aparecen cuando empiezan a notar síntomas de que la relación no funciona tan bien como acostumbraba. Por ello, no hay tanto contacto afectivo, se pelean más, se evitan sexualmente, salen más frecuentemente con los amigos y no buscan espacios de parejas, … Ello, en la mayor parte de los casos, se deben a problemas relacionados con adaptarse a nuevas fases del ciclo vital. Estas parejas buscan prevenir problemas más graves y, de ningún modo, la separación es una opción.

El origen de los problemas puede ser diverso y van desde dificultades no resueltos con las familias de origen respectivas de cada cónyuge, a malentendidos comunicativos, a estilos relacionales diferentes, a agravios no resueltos, a dificultades sexuales, a mal encaje de ser padres en la dinámica de parejas…

El trabajo en terapia de pareja requiere mucha implicación por parte de los clientes. Es un tipo de trabajo muy efectivo dependiendo del grado de deterioramiento de la relación, de la actitud (más o menos activa) de los integrantes de la pareja en la terapia y de las ganas de centrarse en el presente y en el futuro más que en el pasado.