Archivos mensuales: septiembre 2014

La putada de Descartes (de “Astillitas en el corazón”)

Querido René:

Te he escogido a ti para cerrar este libro. Te preguntaras por qué de tanta atención desde un manuscrito que nada tiene que ver contigo. Te equivocas en tu interpretación sobre el contenido de estas páginas. Me ha costado mucho hacer esta elección. Posiblemente, esta carta debería estar dirigida a mis clientes o a mis posibles lectores, pero si me he decidido por ti es porque, sin quererlo, te has convertido en el protagonista de la vida de mucha de las personas con las que hablo cotidianamente. No sé si, desde donde te encuentres, podrás hacer algo para deshacer el entuerto que creaste hace unos siglos. Pero por probar que no quede. Por eso, esta misiva hacia ti.

Ya sabes cómo funciona eso de los rumores. En tus tiempos, el mecanismo debía ser el mismo, supongo. Se coge una frase que uno ha dicho en un contexto y se empieza a utilizar sin ton ni son. Siento decírtelo, Renato, porque seguro que te llevas un disgusto, pero tu famoso principio “Pienso luego existo” se ha convertido en la pesadilla del hombre postmoderno. Estoy convencida de que no era tu intención que las personas se pasaran sus días haciendo servir sus cabezas compulsivamente y, que utilizaran su mente para anular sus sentidos y no estar en la realidad. Ahora bien, ha cogido tal fuerza el axioma que planteaste que parece, hoy en día, que la única forma de saber quienes somos es pensar sobre quienes somos.

Realmente, yo debería agradecerte que plantaras la semilla del dolor de cabeza en la gente porque, gracias a ella, trabajo. Y no, como farmacéutica, para combatir el aumento de temperatura de la parte alta de nuestro cuerpo, sino de psicóloga, una nueva profesión (te informo) que sirve para rebajar el malestar que nosotros mismos nos generamos con esmero. Sin embargo, si soy justa, no sólo tú, con tu frase descontextualizada, me das de comer. La confusión entre ser y tener, o el embrollo entre ser y hacer también colaboran activamente a la causa. En fin que, entre que la gente cree que lo bueno es pensar y que ser es igual a hacer o a tener, ya nadie se fija en el sentir, la base de quienes somos.

Tengo que reconocer que fuiste un pillín. Venga a decir que la percepción nos engaña, ¡como si la cabeza no fuera un mentirosilla de mucho cuidado! Se las sabe todas para engañarnos y hacernos negar la evidencia. En realidad, por mucho que tú me argumentes, declaro con rotundidad que el único que no miente aquí es el cuerpo. Él nos dice que nos sienta bien y que nos sienta mal…mientras que nuestra cabecitas locas hacen teorías para no notar el malestar que esto o aquello nos genera. Por tanto, me niego a aceptar algunos de tus principios básicos, si no añades excepciones a las reglas que diseñaste.

Ya sé que pensarás que estoy muy influida por las teorías orientales sobre el dejarse fluir y todo eso, sin embargo esto no es cierto, al menos totalmente. Es la experiencia de ver a tanta gente sufrir, enganchada a lo que le hace daño a través del pensamiento, lo que me lleva a mis conclusiones. La lógica de las ideas casi nunca coincide con la falta de sentido común de la vida y eso nos genera dolor. Atrapar el significado del devenir a través de la mente, es como querer encerrar al mar (con sus constantes movimientos internos) en un pequeñísimo pote de cristal. Inútil. Las emociones con sus vaivenes tiene más que ver con el ritmo que marcan las circunstancias y, por ello, son los carteles indicadores de hacia donde se dirige nuestro yo en cada momento.

Probablemente, aberrarás de lo que te digo, pero también estarás muy enfadado con el uso publicitario que se da a tus estudios. Por ello, te pido que, si tienes contactos en lo más alto, intervengas. Yo, desde aquí, hago lo que puedo. Repito firmemente a quién quiere escucharme que la cabeza sólo se utiliza en casos de necesidad, sino se sobrecalienta y se rompe. Ahora bien, con tanta sobrevaloración del pensamiento, mi trabajo consigue efectos nimios ¿Crees que podrías, a escondidas, añadir en tu tratado algo así como “Pienso luego no me preocupo sino que me ocupo”? Me harías un gran favor y a la población occidental, también. Supongo que dejaría que su mente reposara a ratos. Muchas gracias, Réne.

Desde la Tierra…

María José

 

Sobre el bloc

¡Hola a todos/as!

Como ya habréis visto me gustan los cuentos y, a ratos, me dedico a escribirlos. De tanto en tanto, colgaré algunos en este bloc. Son cuentos que he escrito basándome en mis vivencias como psicoterapeuta y sobre casos en los que he trabajado. Algunos forman parte de un libro que escribí. Otros son de nueva cosecha. Espero que no sólo os gusten sino que os sean útiles.

Con afecto…

 

María José